
De niños siempre soñamos con algo, al menos las niñas muchas veces sueñan con su Príncipe azul; el hombre que las rescatará de cualquier momento tormentoso, o con el que se casarán cuando sean grandes, mismo cuento de la cenicienta.
Todas las mujeres, o al menos la mayoría, idealizamos el amor verdadero, y no lo vemos en su real dimensión; otras no ven el amor, sino otros intereses materiales, y porqué no decirlo, asegurar su futuro; pero en realidad ¿serán felices? Podrán vivir con la ansiedad, angustia y preocupación de: "¿A qué hora llegará mi amado?". En fin, cada uno busca su felicidad o su desgracia.
En mi caso, traté de buscar a alguien y pensar: "¿Mi amado, qué podía aportar en mi vida?, no me refiero al dinero, lo que necesitaba era un hombre que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida, osea que luche por superarse. Necesitaba a alguien con quien conversar y que me estimule mentalmente, que luche por la perfección espiritual, porque necesito a alguien con quien compartir mi fe en Dios.
Es importante y necesario decirlo, que uno también busca a alguien que se esfuerce y trabaje igual o más que uno, para que podamos sustentar nuestro hogar, y que no sea una carga más en espera de ser sostenido.
Esperaba a alguien que sea sensible igual que yo, para que pueda comprender mi vida como mujer, y ahora mi vida como madre –etapa feliz y al mismo tiempo sensible—. Esperaba un hombre que sea fuerte e inteligente, que sepa darme ánimo y así evitar las caídas inevitables de la vida.
Buscaba a alguien en quien confiar, que me respete. No necesito a un hombre infiel, que no me respete, entregándose a otra por un momento de placer animal.
A las finales, despierto del sueño de niña y me veo hecha una Mujer-Madre, realizada y porqué no decirlo 'feliz'. Ahora cuento los días y las horas para que mi pequeño bebé venga a este mundo y así completar la felicidad en mi hogar, con mi familia y mi Príncipe Azul. A él lo encontré, aunque no podría decir que mi amado es perfecto, pero trata en muchas cosas de ser el hombre ideal para mí.
Dedicado a todas las mujeres que buscan la perfección y a su Príncipe Azul.
¡Suerte!
Mirzam
Todas las mujeres, o al menos la mayoría, idealizamos el amor verdadero, y no lo vemos en su real dimensión; otras no ven el amor, sino otros intereses materiales, y porqué no decirlo, asegurar su futuro; pero en realidad ¿serán felices? Podrán vivir con la ansiedad, angustia y preocupación de: "¿A qué hora llegará mi amado?". En fin, cada uno busca su felicidad o su desgracia.
En mi caso, traté de buscar a alguien y pensar: "¿Mi amado, qué podía aportar en mi vida?, no me refiero al dinero, lo que necesitaba era un hombre que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida, osea que luche por superarse. Necesitaba a alguien con quien conversar y que me estimule mentalmente, que luche por la perfección espiritual, porque necesito a alguien con quien compartir mi fe en Dios.
Es importante y necesario decirlo, que uno también busca a alguien que se esfuerce y trabaje igual o más que uno, para que podamos sustentar nuestro hogar, y que no sea una carga más en espera de ser sostenido.
Esperaba a alguien que sea sensible igual que yo, para que pueda comprender mi vida como mujer, y ahora mi vida como madre –etapa feliz y al mismo tiempo sensible—. Esperaba un hombre que sea fuerte e inteligente, que sepa darme ánimo y así evitar las caídas inevitables de la vida.
Buscaba a alguien en quien confiar, que me respete. No necesito a un hombre infiel, que no me respete, entregándose a otra por un momento de placer animal.
A las finales, despierto del sueño de niña y me veo hecha una Mujer-Madre, realizada y porqué no decirlo 'feliz'. Ahora cuento los días y las horas para que mi pequeño bebé venga a este mundo y así completar la felicidad en mi hogar, con mi familia y mi Príncipe Azul. A él lo encontré, aunque no podría decir que mi amado es perfecto, pero trata en muchas cosas de ser el hombre ideal para mí.
Dedicado a todas las mujeres que buscan la perfección y a su Príncipe Azul.
¡Suerte!
Mirzam